La luna
La luna no vence a la oscuridad.
Llega dulce, en calma,
sin ganas de dominar la noche,
sea pacífica o tormentosa.
“Estoy aquí,” susurra, “tu amiga.”
Pero rara vez la atendemos.
La luna no vence a la oscuridad.
Llega dulce, en calma,
sin ganas de dominar la noche,
sea pacífica o tormentosa.
“Estoy aquí,” susurra, “tu amiga.”
Pero rara vez la atendemos.